Canal 13: Crónica sobre el funcionamiento de la banda ancha en Chile

nov 23, 11 Canal 13: Crónica sobre el funcionamiento de la banda ancha en Chile

El día de ayer, Canal 13 hizo público un estudio realizado en con junto con NIC Chile(Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile), el cual, presenta una escandalosa mirada respecto del negocio de la banda ancha en nuestro país.

De acuerdo al estudio realizado por NIC Chile, los usuarios que participaron del sondeo solo recibían un 25% de la velocidad contratada con sus ISP (Internet Service Provider o Proveedor de Acceso a Internet), los cuales a su vez, alegaban la posibilidad de que los resultados se encuentren bajo el marco de las “probabilidades” de la banda ancha residencial, esto es, que el servidor de destino no tenga un buen enlace, que se manejen cuotas de tráfico en dichos servidores, etc.

Por su lado, la autoridad a través de SUBTEL, golpea la mesa señalando que los ISP deberán retornar el dinero pagado en exceso en caso que no se cumplan las velocidades ofertadas por la publicidad de dichos productos, haciendo un símil con otros mercados regulados como lo es la distribución eléctrica o los servicios de agua potable.

A nuestro juicio, todas estas miradas están equivocadas en algún punto, y al mismo tiempo, sustentadas por una lógica válida.

Respecto del medio, la nota de prensa de Canal 13 hace bien en señalar una realidad diaria del usuario de Internet – a nivel mundial -, esto es, el rendimiento sostenidamente decreciente de las conexiones contratadas y la consiguiente falta a las expectativas del usuario. Sin embargo, la crónica peca de simplista en la forma en la que explican (o sugieren) la raíz del problema.

La autoridad no se queda atrás, y el Subsecretario de Telecomunicaciones, don Jorge Atton, señala que las empresas deben devolver los dineros pagados en caso de no cumplirse las velocidades publicitadas.

Finalmente, las empresas se escudan en el argumento de “las probabilidades de la red“, esto es, que existen variables ajenas a su control, como por ejemplo, la velocidad de los servidores que ofrecen contenidos o incluso la distancia geográfica entre el consumidor y los productos a los que accede en Internet.

Los tres argumentos son sólidos desde un punto de vista no estricto, sin embargo, la realidad del negocio de banda ancha y nuestra realidad respecto de la “educación del consumidor”, hacen que todos estos argumentos cojeen en alguna arista.

La línea común en toda esta discusión, es la falta de información por parte de los consumidores.

Si bien es cierto que los productos publicitados por los ISP no están rindiendo las velocidades (u otras características) ofertadas, no podemos obviar la naturaleza del negocio de banda ancha residencial:son enlaces compartidos por un universo de clientes y, por lo mismo, su capacidad de rendir conforme a lo publicitado, está sujeta a la cantidad de clientes y al uso que estos hacen de la red. Mantengamos esta idea en la cabeza antes de lanzar conclusiones y así poder continuar con este modesto análisis.

En el área chica de los proveedores, la argumentación corporativa para justificar estos incumplimientos en la calidad de los productos, ya no puede pasar por “las probabilidades”.

Es poco transparente e injusto para el consumidor, que las empresas se laven las manos en este tema al expulsar este problema de su esfera de responsabilidades. Esto, dado que las propias empresas conocen a cabalidad cuales son los márgenes de funcionamiento de sus enlaces y, de la misma forma, mantienen el modelo de reventa de la banda ancha residencial que es, por lo demás, algo natural en este negocio.

La solución para todo este debate tampoco es simple, sin embargo, es un tema sumamente abordable.

  1. Lo primero y fundamental, es contar con un consumidor informado. Si quienes somos clientes de banda ancha residencial sabemos en que consiste este tipo de negocio y cuales son las características específicas del producto que estamos contratando, sabremos cuando debemos reclamar y cuando no. Es así de sencillo.
  2. Por su lado, las empresas deberán transparentar no solo la información que la ley de Neutralidad en la Red les ha exigido, sino también, los hechos concretos y atribuibles a cada operador, que puedan impactar de forma negativa en el rendimiento de los productos ofrecidos. Tal es el caso del factor de reventa de los enlaces (tasa de agregación o sobreventa) o las políticas de gestión de tráfico que afecten a los consumidores o a los proveedores de contenidos, solo por nombrar algunos.
  3. Finalmente, la autoridad deberá sentar un principio claro de fiscalización para determinar fehacientemente si los problemas que detectan los usuarios se deben, precisamente, acomportamientos atribuibles al operador, a los proveedores de contenido o, simplemente, a fallas a nivel de usuario, como podrían ser las condiciones de las redes de cada hogar, la presencia de virus o malware que puedan afectar el rendimiento de la conexión local, etc.

Con estas tres piezas sobre el tablero, garantizamos que el negocio de la banda ancha en Chile será bastante más sano y transparente para todos los actores. Sin embargo, de continuar la política del secretísimo corporativo, de apuntar con el dedo sin ofrecer explicaciones de fondo o de obviar la educación del consumidor como piedra base para el desarrollo de este negocio, seguiremos viendo en la TV este tipo de reportajes que generan alarma pública basados en premisas que, como ya hemos señalado, no siempre son tan sólidas como parecen.